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Jenny Segura - TAU
Gestión del Cambio

¿Por qué un líder de compañía debe hablar a través de historias en vez de sólo transmitir datos?

Pese a la comprobada efectividad del storytelling, hemos presenciado cómo a muchos líderes se les escarapela el cuerpo con tan sólo la idea de hablar con sus colaboradores a través de historias, se preguntan a sí mismos, dónde podrían obtener dicha información, cómo lo deberían contar, qué deberían expresar. Son demasiadas incógnitas, por lo que prefieren finalmente mostrar una presentación con números fríos de cómo va la compañía, los objetivos u indicadores y ¡ya está! ¡manos a la obra! La gran mayoría de nosotros hemos vivenciado este tipo de reuniones. Sin embargo, qué pasaría si empezara una reunión de esta forma:

“Para lograr ser buenos líderes a nivel compañía debemos conocer a todos los miembros que la conforman, de todos los niveles pues todos trabajan a la par y al hombro, ¿alguno de ustedes conoce el nombre de las personas que limpian diariamente el piso donde trabajan? ¿Conocen el nombre de la persona que se encuentra en recepción? Seguramente muchos dirán que no y que tal vez no sea relevante. Sin embargo, sí lo es. Empezaré contando una historia: María es una joven que trabajaba en un edificio y que siempre saludaba muy cordialmente a todas las personas desde que entraba por el vestíbulo hasta que llegaba a su sitio. Un día, se le cayó el celular al fondo de un ascensor. En su celular, guardaba su documento de identidad, su tarjeta de crédito, su brevete; en fin, casi toda su vida. Ella muy desolada bajó y habló con el recepcionista: “Pedro, hola cómo estás?” -le dijo. Le comentó su problema y él muy apenado le dijo que sólo los que arreglan el ascensor podrían entrar pero eso le costaría S/.1500 (el costo del mantenimiento). Ella se quedó muy triste y regresó a su sitio. Unas horas más tarde, Pedro apareció con el celular y todos los documentos en mano. ¿Qué pasó? Bueno, es sencillo, Pedro apreciaba a María pues era una de las pocas personas que se preocupaba y valoraba su trabajo, una de las pocas personas que lo saludaba cada mañana y lo llamaba por su nombre. Es por ello que él verificó con el equipo de mantenimiento cuándo tocaba el próximo mantenimiento del ascensor y estaba programado en dos días. Él les contó la historia y pidió que pudiera adelantarse por dos días y así se hizo y María no tuvo que pagar para recuperar sus cosas. ¿Moraleja? Todos necesitamos de todos los miembros del trabajo pues trabajamos como un solo equipo.

No era el rol que cumplía Pedro, no era su obligación, lo hizo por solidaridad, por compañerismo, por empatía.

Las historias suelen cumplir un rol muy importante dentro de las compañías porque las personas las recuerdan mucho más que un simple cuadro de datos. ¿No les ha pasado que entran a una reunión muy concentrados pero luego salen y la información se ha esfumado parcialmente? Bueno, eso tiene una respuesta neurológica. Cuando vamos a recibir datos, sea a través de la escucha y/o de la lectura, dos partes de nuestro cerebro se activan para tratar de procesar toda esa información. 

Sin embargo, cuando escuchamos una historia, todo nuestro cerebro se activa. ¿por qué?

Porque cuando escuchamos una historia, nos conectamos a través de nuestros sentidos y desde nuestras emociones, todos comprometidos, conectándonos de la misma forma que el orador (storyteller), nosotros como oyentes podemos sentir y replicar las mismas emociones que el orador. Es por esa misma razón que cuando vemos una película de terror o de acción, nuestro corazón late de la misma forma que el actor principal. Esto se llama “Emoción Espejo” el cual sentimos a través de la “Empatía”. Sin embargo, el líder debe transmitir este sentimiento al momento de contarla para generar mayor oxitocina en su equipo, a mayor oxitocina, mayor empatía y por ende, mayor confianza. 

Entonces, ¿qué pasa cuando escuchamos sobre los datos, ¿la data puede cambiar nuestro comportamiento? ¿dónde empieza nuestra toma de decisiones? No empieza en el modo consciente, sino empieza en la amígdala y solo es posible generar un cambio a partir de nuestras emociones: la decisión empieza en el subconsciente. Esto explica por qué a pesar de que nos bombardeen con datos de toda índole y aunque conscientemente entendamos que es eso lo que debemos hacer, simplemente no queremos hacerlo o no estamos convencidos. 

Otro punto importante es entender que la data no habla por sí sola, la data es subjetiva a cada persona a la cual llega esta información: nuestra mente se adelanta a interpretarlas y posiblemente dicha interpretación difiere al de otras personas.

Es importante recalcar que las historias no son mejores a la data, sino por el contrario, ambas trabajan juntas y tienen un rol en la toma de decisiones dentro de las organizaciones. Muchas empresas quieren apresurarse en volcar toda la data que tienen disponible para compartir o que desean mostrar a otros “como sustentando nuestro trabajo”, pero aquí viene el error pues no generamos un contexto previo, cuál es el conflicto, quién está involucrado, posterior a esta reunión, cuál es la conclusión o el resultado al cual se desea llegar. Con todas estas respuestas que queremos compartir, debemos armar una historia (no tiene que ser perfecta, tampoco tiene que estar relacionada a lo que queremos comunicar) que nos genere emoción y que nos ayude a extrapolar puntos que nos permita mostrar la data que tengamos para sustentar nuestros objetivos, generar tensión en nuestro público a querer saber qué viene, hacia dónde va, manteniendo la atención permanentemente durante toda la reunión. 

Es así cómo se relaciona la historia y la data, nos ayuda a construir ideas y a ver lo no visible. Es por ello que en Tau consulting queremos apoyarlos a generar líderes dentro de su organización, que de manera autónoma puedan generar resultados según los objetivos planteados generando ese compromiso y emoción en nuestros equipos. Ya sabemos que no sólo dando órdenes vendemos los objetivos organizacionales, sino que debemos vivenciarlos.  Ahora más que nunca debemos transformarnos en líderes empáticos para que nuestra empresa sea sostenible en el tiempo. 

«Nuestro Liderazgo debe generar emoción en nuestro equipo»

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